Colón el pirata

Uno de los «oficios» de Cristóbal Colón que casi todos los estudiosos admiten, pero que lo tratan como de pasada es el de Pirata o Corsario.

Lo que viene a continuación es una completa especulación por mi parte, pero desde que el personaje despertó mi interés, por razones que algún día desvelaré, siempre me ha dado a pensar que la razón del enigma de su origen está, justamente en esa época desconocida de su pasado.

Ruego pues, que no tomes lo que voy a contar como una afirmación sino como una reflexión que, por otra parte, bien pudiera ser cierta.

Paso brevemente por las diferentes hipótesis de quién era Colón, en realidad, porque en esta historia de piratas, bien podría ser cual quiera de ellos.

Los diferentes investigadores, desde luego mucho más versados que yo, hablan de un origen gallego, llamado en realidad Pedro de Sotomayor, apodado Pedro Madrugal o Madruga, hijo bastardo de nobles; también hay una hipótesis de un Colón aragonés, mallorquín, catalán, extremeño y judío.

No me posiciono en ninguna de estas hipótesis, aunque hay que reconocer que algunas están muy tiradas por los pelos.

Pero, a lo que vamos.

Hay una historia oculta en Colón hasta que no aparece en Portugal y se casa con Felipa Moneíz.

Tenía supuestamente, 25 años. Y digo supuestamente, porque al igual que su origen su edad es especulativa.

Si partimos de la historia oficial, en la que Colón fuera hijo de unos comerciantes de paños genoveses, llamados Doménico Colombo y Susana de Fontanarrossa, hay que considerar dos cosas:

Primera, ¿como llega el hijo de unos comerciantes a tener los conocimientos náuticos, matemáticos y astronómicos, entre otros, que Colón poseía?

A pesar de que muchos historiadores aseguran que era prácticamente analfabeto, nada más lejos de la realidad.

Segundo, si Colón ya era un navegante avezado cuando llega a Portugal, debió de empezar muy joven en el mundo marinero.

Se sabe que, en la época, los niños se iniciaban en las artes marineras alrededor de los 8 años y trabajaban en condiciones durísimas a pesar de ser niños. Todos tenemos en la memoria los famosos grumetes, niños o jóvenes aprendices de marinero que servían de “chico para todo”.

Tanto si la familia del Almirante eran comerciantes acomodados, como si eran pobres como las ratas, ambas condiciones pudieron provocar que el pequeño Cristóbal empezara su aprendizaje a tan tierna edad.

¿Qué razones pudo haber para que Colón se metiera a Pirata?

Vete a saber, desde que en su casa les hiciera falta deshacerse de una boca a la que dar de comer, hasta que el niño tuviera pasión por el mar, como así parece por su trayectoria.

Vamos a imaginar que el pequeño Cristóbal empieza a tan tierna edad a labrarse un futuro en el oficio de marinero.

Ambicioso y falto de escrúpulos como era. Eso es de las pocas cosas que son innegables. ¿Dónde podría mejor un marinero obtener fortuna?

La respuesta es como Pirata o Corsario.

Razones: que era muy difícil, ya en la época, alcanzar grandes puestos en la marinería sino se tenían padrinos importantes.

Si Colón hubiera gozado de tales privilegios ¿no habría hecho ostentación de la forma en como había obtenidos tales conocimientos en lugar de ocultarlos?

Es mucho más lógico pensar que el chico se metió a pirata. Y me inclino más por pirata que por Corsario, porque los Corsarios eran piratas “oficiales” con patente, la famosa patente de corso, al servicio de los Reyes, cosa bastante menos deshonrosa que el oficio de pirata que no dejaban de ser ladrones del mar.

Piratas y Corsarios, los había en todas partes. Pero ciertamente, los genoveses y los portugueses eran bastante conocidos. Justamente, los dos lugares, uno atribuido y otro confirmado, en los que más se movió Colón.

Si, ponemos por caso que Colón se embarcara a los 8-10 años, hasta los 25 que se casa con Felipa Moneíz, hay un periodo de 15 años más o menos, en los que el joven Cristóbal, habría tratado y conocido a toda clase de marinos, navegantes y, por supuesto, otros personajes a los que apresaban los piratas o corsarios. Un joven ambicioso como él, no me cabe la menor duda de que recababa toda la información que pudiera encontrar.

Uno de los más famosos navegantes, de su época, era Enrique el Navegante.

Este personaje, infante de Portugal, murió cuando Colón debía empezar o casi su andadura marinera.

Los Logros de Enrique el navegante, debían ser las grandes hazañas cantadas en toda la marinería. Él mismo había financiado corsarios para sus conquistas en África, por lo tanto, historias que debían contarse entre los piratas y corsarios como grandes hazañas.

Enrique el Navegante funda casi al final de su vida, una escuela Náutica, con una curiosa asignatura, la astrología marina predictiva. Algo que posteriormente parecía conocer Colón a la perfección.

¿Dónde inicio su andadura marinera y construyó sus primeros astilleros Enrique el Navegante? En El Algarve (Portugal).

¿Dónde aparece con certeza Cristóbal Colón? En el Algarve (Portugal).

¿Una coincidencia…?

Enrique el Navegante, empieza a utilizar las Carabelas para sus expediciones y a mandarlas construir en sus astilleros, ya que eran más ligeras y veloces. Y, ojo al dato, hace decorar sus velas con las conocidas cruces rojas.

¿Por qué hizo Enrique el Navegante decorar sus velas con cruces?

Porque pertenecía a la Orden de Cristo, de hecho, fue nombrado Gran Maestre de la Orden y es bien sabido que la Orden de Cristo, era la Orden que absorbió a los Templarios escapados de la masacre del 13 de octubre de 1207 en Francia y habían sido acogidos por el Rey Dinis, en Portugal para agradecer los servicios prestados durante siglos.

Es prácticamente seguro que los templarios ya conocían América, antes del descubrimiento, como lo demuestran la gran cantidad de plata y oro que manejaban y que no había sido extraída en el mundo conocido.  Y, también, que habían traído ya algunas “cosillas interesantes” como por ejemplo el maíz, que ya se cultivaba en España para la época de Colón, por ejemplo, en Granada durante la reconquista.

Mazorcas de maíz esculpidas en la Capilla de Rosslyn en escocia, con relación directa con los Templarios y construida 40 años antes del descubrimiento de América, es otro de los indicios.

Pasamos a otra cosita, los Vikingos que también fueron a América, conquistaron una tierra a la que llamaron Groenlandia, concretamente Erick el rojo, y se dice que bajaron hasta Massachusetts y algo más. Esto no es especulable, fue así.

Pero…

¿Que hicieron los Vikingos además?

Pues piratear todo lo que podían. Se afincaron en Normandía como es bien sabido. Lo que es menos sabido es que llegaron a España y Portugal y que quedan vestigios incluso en Burgos.

Vamos a ver, si aquí, 40 años después de que se acabara, la gente aún sigue contando las historias de la mili, ¿no iban los piratas a contar en sus noches de borrachera de ron (según la tradición pirata) las grandes gestas de los bandidos que les precedieron? Y, en tal caso, ¿no iba eso a forjar ilusiones y planes en la imaginación de un joven embarcado en tales aventuras?

La historia más o menos oficial cuenta que en una batalla frente a las costas del Algarve en Portugal, entre 5 naves mercantes genovesas y unos barcos de corsarios, un joven Colón va en una de esas naves Genovesas y que, cuando esta se incendia, tiene saltar al agua y recorrer a nado unos 14 kilómetros para salvar la vida.

¿Pero… quien asegura que iba en una nave genovesa y no en una de los corsarios?

Pues nadie, ya que prácticamente salió de los brazos de Neptuno para llegar a tierra y poder decir lo que le diera la gana.

Evidentemente, si hay que elegir, te tratan mejor si dices que eres un pobre comerciante genovés salvado de la muerte que si eres un corsario. Así que la elección estaba pronto hecha.

Además, debió llegar sin nada y, por supuesto sin carnet de identidad. Así que podía ser quien quisiera.

Ahí fue donde pudo cambiar su nombre, su origen y lo que le viniese en gana. Incluso la historia de la salvación milagrosa, que bien pudo aprovechar para tales fines.

Se dice de él que no escribía ni hablaba bien ninguna de las lenguas que se le atribuyen, ni castellano, ni italiano, ni latín, ni portugués siquiera y que lo suyo era una jerga en la que muchos creen reconocer, gallego, catalán e incluso hebreo.

Pero, vamos a ver, ¿si a día de hoy cualquiera que haya nacido en un pueblo turístico chapurrea como puede un poco de todo e, incluso, lo incorpora a su propio lenguaje porque se le queda incrustado en su forma de hablar, ¿no podría un marinero y además pirata o corsario, que tanto da, que, además había embarcado de niño, haber adquirido un lenguaje de jerga marinera en la que entraba un poco de todo de los compañeros y prisioneros con los que se hubiera ido comunicando? Pues para mí que sí.

En definitiva, que tratar de descifrar el origen de Cristóbal Colón por como decía él que se llamaba, por como hablaba o como escribía y, más si, como parece, trataba con mucho esmero de disimularlo, es misión imposible.

De hecho, lo ocultaba hasta el punto de que su hijo Hernando o Fernando como también se le llama (que es el mismo, aunque se preste a confusión) dice que ni siquiera él tuvo el valor de preguntarle nunca a su padre de dónde procedía.

Y a su hijo mayor Diego, le dio instrucciones explícitas para que dijera que “era” Genovés, que no quiere decir que “afirmara” que lo era, sino que quería pasar por tal. Quizás para corroborar su misteriosa aparición en las costas de Portugal.

Lo que es seguro, es que el muchacho tenía unos conocimientos de navegación que para sí los quisieran muchos.

Que, a decir de su hijo Diego pasó la vida estudiando cualquier cosa que tuviera que ver con tales conocimientos para aprender todavía más.

  • Que heredó de su suegro (vamos que casualidad casarse con Felipa Moneíz) misteriosas cartas de navegación.
  • Que se hizo con un documento de Toscanelli, en el cual ya se hablaba de otra forma de llegar por mar a las Indias.
  • Que la escuela de Enrique en Navegante la tenía a tiro de piedra.
  • Y que, para mí, que la leyenda del prenauta, es decir del pobre hombre moribundo de sífilis al que Colón, muy benévolo él, acogió en su casa y le terminó confesando que había tierras desconocidas más lejos de dónde la gente se atrevía a adentrase por el Atlántico, bien pudo ser un pobre hombre rescatado o apresado durante la piratería y al que le tocó cuidar o custodiar según el cometido que le tocara.

¿Pudo ser Cristóbal Colón un pirata inteligente que aprovechara la ocasión, creyera firmemente en teorías locas que había escuchado de boca de marineros de borrachera y pasó su vida intentándose hacer pasar por otra persona?

Pues la cosa tiene bastante lógica, ¿no te parece?

Descubridores de todo tipo son gente que se ha creído una idea en la que no creía nadie más.

 

¡Suscríbete!

Y disfruta de todas las novedades nada más que salgan del horno ¡tú serás el primero!.

Nunca te enviaremos spam ni compartiremos su dirección de correo electrónico con nadie.
Obtén más información en nuestra página de
política de privacidad

Ir arriba