Celtas en España

Celtas, Iberos y Celtiberos

¿eran pueblos diferentes o eran el mismo?

En la historia oficial los celtas son pueblos venidos del norte que se asentaron en el norte y oeste de la península Ibérica, mientras que los Iberos venían del norte de África y se establecieron en el este y sur.

Finalmente se encontraron en el centro, se unieron y dieron lugar a los celtíberos. Es decir, que serían tres pueblos diferentes que se mezclaron en España.

Hasta aquí la explicación oficial, por lo menos la que hemos tenido hasta ahora. Pero todo avanza y todo esto ya no está tan claro.

Si sigues leyendo verás porqué lo más probable es que los celtíberos eran los celtas de España, simplemente.

Hay que empezar por decir una vez más que la palabra celta proviene del griego “Keltoi” que significa gente oculta.

Al principio los llamaron “hiperbóreos”, es decir más allá del Bóreas que era el lugar del norte donde creían que habitaba el dios “Bóreas, el dios del norte.

Todo eso nos indica que ellos consideraban el entorno en que se desenvolvían como el auténtico mundo civilizado y que todo lo que estaba más allá y que para ellos era prácticamente inexplorado eran los keltoi, los celtas.

Es como si ahora dijéramos que nosotros somos el conjunto formado por las naciones de Europa y el resto de los habitantes del planeta son “los otros”.

Teniendo esto en cuenta hay que considerar que los celtas eran un conjunto de pueblos que habitaban en diferentes sitios y que, aunque tuvieran algunas características comunes no eran una sola nación.

Desde luego ellos no tenían ninguna conciencia de que se les agrupara bajo la misma denominación.

Durante la mayor parte de la historia se ha pensado que estos pueblos salieron del centro de Europa para ir poco a poco extendiéndose por la mayor parte del continente.

Sin embargo, gracias al ADN hoy día sabemos que los pueblos de la pre-historia se movían mucho más de lo que pensamos, incluso que la navegación tiene que ser anterior a lo que se pensaba y que, además, ya había comercio entre pueblos en una remota antigüedad.

Por lo tanto, es razonable pensar que ya había pueblos en otras zonas que por las migraciones y el comercio terminaron adoptando un modo de vida parecido.

Con esto quiero decir que no tengo muy claro esta historia de los celtas rubios y altos entrando por el norte y los iberos bajitos y morenos entrando por el sur.

Más cuanto que entre los pueblos del norte había rubios, morenos y pelirrojos y que, entre los pueblos del norte de África también hay rubios y con ojos verdes y azules y muchos.

La Historia oficial basa sus afirmaciones en dos premisas principales:

  1. Que se piensa que los celtas no conocían la escritura y no acuñaban moneda
  2. Que los íberos tenían una escritura de signos y tenía moneda.

Hay que considerar también que pueblos proto-celtas o anteriores a los denominados así propiamente dichos, en la misma zona, tenían un extraño alfabeto que no hemos podido descifrar todavía llamado ogámico.

Que los celtas no usaran la escritura o que, si la usaban fuera en materiales perecederos que no se han conservado no quiere necesariamente decir que no la tuvieran.

Otra distinción que se hace entre los dos pueblos es la forma de construcción.

Los poblados celtas tienen forma circular y los íberos construyen en forma rectangular.

Pero eso también puede tener otra explicación ya que las construcciones celtas son mucho más antiguas que las íberas.

De hecho, la historia dice que los celtas llegaron a España sobre el 1.200 AC mientras que los íberos no aparecen en la historia hasta el 350 AC.

Pienso que sería más lógico pensar que los celtas de la costa mediterránea evolucionaron en otro sentido gracias al comercio con fenicios, griegos y romanos y fueron modificando sus costumbres en función de sus influencias.

También hay relatos de la antigua Irlanda, tierra de los celtas por excelencia que narran la llegada de los “Hijos de Mil” desde España y que estos celtas milesios, como se les conoce colonizaron esas tierras mucho antes de que después “regresaran” de nuevo a tierras españolas.

Como vemos, afirmar que eran pueblos diferentes es mucho afirmar y que simplemente, lo que ocurrió es que las diferentes tribus o clanes irían evolucionando en función de las influencias recibidas, conservando algunas de sus costumbres ancestrales más arraigadas, pero no todas.

Siguiendo con el tema de dilucidar si los celtíberos eran la mezcla de los celtas y de los íberos, habría que considerar un dato muy interesante que nos brinda el Profesor Julián Pelegrín Campo.

El profesor Pelegrín Campo pertenece al Grupo de investigación URBS único referente universitario importante en Aragón para la investigación en el campo de la Arqueología del mundo ibérico, celtibérico, época romana y periodos históricos posteriores de la Universidad de Zaragoza.

En su estudio «Polibio, Fabio Píctor y el origen del etnónimo “celtíberos”» afirma que el término celtíberos se empleaba para designar, no a la fusión de celtas con íberos, sino para designar al “los celtas de Iberia”.

Resumiendo, mucho, diré que basa tal afirmación en que griegos y romanos hablaban también de “celtoligures” o “celtoescitas” para designar a los celtas de Liguria y de Escitia respectivamente y en donde no hubo fusión ninguna.

Liguria es una zona situada al nordeste de la actual Italia y Escitia está integrada en su mayor parte en la actual Hungría.

Como podemos apreciar, los celtas estaban por todas partes.

Y lo estaban justamente porque no eran una única nación, sino muchos pueblos dispersos y variados.

Por otra parte, el mismo Profesor Juliá Pelegrín Campos, nos da una indicación interesante en cuando la denominación “Keltikoi” o “Keltoi” que les dieron los griegos y que desembocaría en nuestro actual vocablo romano celtas y la de que, con toda probabilidad procede de un vocablo étnico que se darían así mismos los habitantes de Hispania “kelt”.

Si eso fuera cierto y no parece haber motivos para dudarlo, sería los celtas de España los que estarían en el comienzo del nombre dado a todos los demás. No hay que olvidar que los griegos llegaron a España en el siglo VII antes de Nuestra Era y los romanos 500 años después. Tanto los celtas como los íberos si seguimos pensando que no eran celtas, llegaron, supuestamente, 600 años antes Nuestra Era y convivieron con los griegos durante 400 años.

Curioso por tanto que celtas e íberos llegaran al mismo tiempo…

Tanto los unos como los otros fueron contemporáneos de las diversas oleadas de fenicios, griegos y cartagineses.

Los fenicios, crearon colonias en las islas Baleares y el sur de Andalucía, en la mítica Tartessos de la que nos ocuparemos en otro artículo.

Los griegos el resto de la costa mediterránea hasta la frontera francesa en los que nos concierne.

Y los cartagineses ocuparon una estrecha franja del sur de Andalucía, hasta que posteriormente en su última etapa ampliaron su zona de influencia hasta la zona central y la costa valenciana.

Ni la zona norte de la península, ni la zona occidental fue colonizada por griegos, fenicios, ni cartagineses. También es lógico por las siguientes razones:

  1. A los griegos, hasta la llegada de Alejandro El Grande o El Magno como nos han enseñado aquí, solo les interesaban las costas del Mediterráneo, que eran los lugares en donde podían comerciar.
  2. Los Fenicios, eran gente a las que solo les interesaba el comercio y tampoco tenían, al parecer mayor interés en ir más allá de las costas del Mediterráneo.
  3. Tanto griegos como Fenicios iban en barco pegaditos a la costa y no les interesaba para nada hacer incursiones en lugares donde no se podía navegar
  4. Y los Cartagineses, además de comerciar también (que son descendientes de los Fenicios) su interés por pasar por el España, era, sobre todo, porque era el paso para vencer a los romanos en sus guerras púnicas, ya que por mar ya lo habían intentado todo.

¿No es lógico pues pensar que los pueblos celtas de la zona este y sureste, debieron evolucionar debido a una influencia que no tuvieron los de oeste?

Otra consideración, la palabra Iberia con la que se designaba a la península procede del rio Ebro, llamado Iber desde la época de los griegos.

Aunque es mucho más probable que no fuera por el Ebro, sino por otro menos importante en la provincia de Huelva, llamado, al parecer Iberus, actualmente se cree que el Río tinto, y que ya llamaban, Iberos a los habitantes de esa zona.

No deja de ser curioso que, en la provincia de Huelva es una de las zonas que hubieran ocupado anterior o contemporáneamente los enigmáticos tartesios.

Pero es que, además, resulta que había Iberos en ciertos lugares de Europa, por ejemplo, en la actual Montpellier (Francia), en Bulgaria y en Georgia, entre otros. Y que se conservan en tales lugares nombres para designar a los ríos, que empiezan por Iber.

Al final, se ha llegado, prácticamente a la conclusión que Iber, significaba en el lenguaje de estos pueblos, justamente, río.

Ahí, ya es donde se cae por completo la teoría de que los Iberos vinieron por el norte de África y, por el contrario, avala la idea de que eran celtas, que si vinieron del centro de lo que ahora es Europa.

El origen del nombre España, que se supone se deriva de “i-saphan-im” (Costa o isla de los conejos), era, al parecer, como los fenicios llamaban a la Península. Aunque esta explicación está actualmente en entredicho.

Esta misma denominación fue utilizada por los Cartagineses, que no eran otros que los descendientes de los anteriores.

Posteriormente, los romanos, comenzarían a llamar a Iberia, Hispania. Que es, exactamente, la contracción que se deriva de la palabra fenicia.

Los documentos sobre los que se basa tal explicación es que lo citan gente como Cesar, Cicerón, Plinio el Viejo, Tito Livio y Catulo, entre otros.

Durante la época del Emperador Adriano, uno de los tres emperadores nacidos en España (éste en Sevilla, que por aquel entonces era la provincia romana Bética), acuñó unas monedas en las que se representaban algunas de las provincias de Roma.

Hay una dedicada a Hispania con una dama con un animal a sus pies, que, supuestamente, es un conejo. Que, por cierto, no eran exactamente los conejos comunes, sino otro tipo de conejos, más parecidos a las liebres y de mayor tamaño.

Sinceramente, a mi no me parece un conejo.

En otras monedas que representan a otras provincias, hay también siempre una dama con un animal o un símbolo que representa la provincia.

En otras monedas, como Egipto, por ejemplo, se reconoce el símbolo perfectamente.

En el caso de Hispania, o el señor que hizo el molde había bebido o eso no es conejo.

Yo me pregunto ¿qué cantidad de animalillos de éstos había para que le diera el nombre a toda una península?

Por último, algunas de las consideraciones que se tienen en cuenta para desligar a los íberos de los celtas es la escritura, la toponimia y la cerámica y las escasas esculturas encontradas, como la “Dama de Elche” por ejemplo.

Pero…resulta que la toponimia se forma de acuerdo con las variantes de lenguaje de cada zona y la “Dama de Elche”, máximo exponente (por ahora) de la cultura ibera, está claramente asociada a la diosa Tanit de los cartagineses, de la que me ocuparé en otro artículo.

Vamos que, al final, podemos afirmar que los Celtíberos eran los Celtas que vivían en España (Iberia), extendiendo el nombre de Iberia, dado por los griegos a una pequeña zona del sur a toda la península.

Y que, probablemente, la confusión en este tema, venga porque un pueblo llamado Bereber (ber-ber), ocupa u ocupaba, porque ahora no hay una diferenciación clara, una porción del norte de África. Pero, es bastante probable que fuera al revés y que llegaran allí desde aquí.

Por cierto, como dato curioso, los auténticos bereberes son rubios y con ojos verdes o azules. ¿dónde están pues esos Iberos bajitos y morenos que vinieron por el sur?

Vamos que, muchas veces, el mundo arqueológico, a falta de datos y con tal de dar una explicación, se la sacan de la manga y se quedan tan anchos.

 

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