América, el bautismo erróneo de un Continente

Todo el mundo sabe que el continente americano fue descubierto por Cristóbal Colón, o al menos fue el primero en oficializar dicho descubrimiento. Pero, ¿Por qué no lleva su nombre y se llama Columbia o Colombia?

Pues, podríamos decir que cosas del destino.

América fue bautizada como tal en honor a un comerciante marítimo de origen florentino llamado Amérigo Vespucci y que, en su vida, se hubiera podido imaginar tal honor.

Desde luego, no fue, como se cree el primero que avistó el Nuevo Mundo y mucho menos el primero en gritar “Tierra”, lo cual le correspondió al vigía de turno en la Carabela La Pinta y se llamaba Rodrigo de Triana. De las tres Carabelas (sobre eso también hay mucho que hablar), era la Pinta la que iba delante porque era más rápida y ligera, detrás iba la Niña y en último lugar la Santa María, en la cual iba el Almirante. Vamos que de ninguna manera podía ser Colon el primero en avistar tierra. Lógico, además, que para eso llevaba una tripulación.

Es decir, que, si el honor de dar su nombre al continente se hubiera basado en esta fórmula, América debería llamarse Triana.

¿Quién era entonces Amérigo (que no Américo hasta bastante después) Vespucci que se adjudicó tal honor?

Pues, a decir verdad, tampoco fue cosa suya deliberadamente. La cosa fue de esta manera.

Amérigo Vespucci nace en Florencia en marzo de 1954, en el seno de una familia noble. No era el primogénito, pero, al parecer, era el más dotado de los hermanos para hacerse cargo del negocio familiar dedicado al comercio. Pese a haberle tocado tal desempeño su afición era la geografía. Así que cuando en 1491, Lorenzo de Medici le propone como representante en Castilla para asuntos comerciales, no duda en trasladarse a Sevilla.

Estando allí y debido a su cargo, le toca aprovisionar para la travesía a las Carabelas que se preparaban para el primer viaje de Cristóbal Colón, al que conoció entonces personalmente y, al parecer hicieron muy buenas migas.

Sin embargo, Amérigo no se embarcó en dicho viaje, por lo tanto, no estaba allí en el avistamiento de tierra.

Entre tanto, en nuevo continente se descubría Amérigo se casa con una sevillana y es naturalizado español. Es entonces cuando se castellaniza su nombre y pasa a llamarse Américo Vespucio.

6 años después, en 1498, es cuando se embarca él mismo, estamos hablando pues del Tercer viaje de Colón. Su interés era comercial, para intentar traerse muestras de lo que allí encontrara susceptible de ser vendido en el viejo mundo.

Entre tanto, las nuevas tierras no tenían nombre oficial y siguiendo con la historia que habían armado desde un principio, se dirigían a ellas como Indias orientales.

Américo, empezó también a cartografiar dichas tierras, siguiendo su hobby preferido y empezó a enviar cartas a diferentes personajes con los mapas que iba dibujando y diciendo que “estaba convencido” de que eso no eran las indias para nada sino un “nuevo mundo”. Vamos que, si algún mérito tuvo, fue el de tener la mosca detrás de la oreja de que aquello de indias nada de nada.

El caso es que, a partir de ahí, se desencadenaron una serie de acontecimientos. Las cartas se recopilaron y se publicaron de forma comercial bajo el nombre de “Un Mundus Novus”.

Ahí todo el mundo quería sacar tajada y el título fue el detonante de lo que vendría después. Y en una de esas llegaron a manos de un tal Martin Waldseemüller, geógrafo germano que en 1507 publicó un mapa titulado Universalis Cosmographia, en el que por primera vez aparecía el nuevo continente separado de Asia – aunque muy incompleto – y nombrado como América, en honor a Vespucio que era quien se había dado cuenta de que aquello de las indias nada.

El nombre cayó bien y se popularizó rápidamente.

Hay que recordar que Colón había fallecido en 1506 sin tener la intención siquiera de haber dado nombre al Continente. Lo único que se había permitido era dar algunos nombres de su familia, de manera discreta y preocupándose de poner un San delante.

Así pues, tenemos: Santo Domingo, nombre de su padre, San Juan en Puerto Rico (se llamaba Giacomo, pero terminó siendo conocido como Diego, al igual que el primogénito del propio Colón. Para el cual también hubo una isla San Jago, que más tarde se la terminaría llamando San Cristóbal, que era el nombre de otra isla del caribe que estaba un poco más arriba.  Santa Lucía también en el caribe, nombre de su hermana, aunque la historia dice que llegó a la isla el día de Santa Lucía. Claro está que también hay nombres para Isabel y Fernando (los Reyes Católicos) y para algún guiño más a lugares conocidos de la España de entonces.

De todas formas, los nombres originarios dados por Cristóbal Colón a las tierras descubiertas han cambiado tantas veces que pocas quedan con su nombre original. Decididamente, la historia del descubrimiento de América es un caos y un misterio.

Pero, hay que preguntarse una cosa.

Si Colón estaba realmente convencido de que aquello eran las Indias, primero, ¿no se percató de que las gentes que allí vivían tenían apariencia y cultura muy distintas? Y segundo ¿por qué iba poniendo nombres nuevos en lugar de conservar los existentes? ¿No será que sabía muy bien que aquello no eran las Indias que, supuestamente, había ido a buscar?

 

 

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