El Stonehenge español emerge de las aguas del pantano de Valdecañas

En los últimos días de este mes de agosto de 2022 no paran de aparecer notas de prensa que anuncian, como si de algo nuevo se tratara la reaparición del que han dado en llamar el Stonehenge español. Pero, esto no es realmente así.

Vamos a situarnos. En primer lugar, el embalse que no pantano de Valdecañas está en la provincia de Cáceres.

Básicamente un pantano es una formación natural de agua estancada y sus aguas suelen ser bastante cenagosas. Un embalse es artificial, es decir, provocado por nosotros, impidiendo el curso natural de un rio para llenar un valle o una zona propicia con el agua que no dejamos fluir por su cauce natural. Aunque es muy útil para el uso humano, deja otras zonas sin el agua que contenían naturalmente.

Dejando aparte el hecho, que no es objeto de este video de que los habitantes de Valdecañas hace tiempo que se quejan de que el embalse parece un pantano de aguas podridas, debido a la mala gestión de las compañías que lo explotan, voy a ocuparme del monumento megalítico que ha emergido, debido a la sequía y que sale a la luz, como si se tratara del mayor hallazgo de la historia, cuando en su momento, cuando no estaba sumergido no le hicieron ni caso.

Así que, para darle un poco de claridad al asunto voy a empezar por el principio.

Un megalito, es, básicamente, un “lo que sea”, incluyo menhires, dólmenes, crómlech y templos hechos de piedra, ya que la palabra viene del griego y significa eso precisamente: piedra grande.

Una vez aclarada esta cuestión, lo que se ha agrupado bajo el nombre de monumentos megalíticos, son unas construcciones enormes y misteriosas que se encuentran por todo el planeta.

Y, digo bien, por todo el planeta, porque tenemos la sensación de que éstos se limitan a Europa, pero hay ese tipo de construcciones en cualquier parte del mundo, en todos los continentes. Solo en Corea, por decir un lugar del que no nos lo imaginaríamos jamás, hay unos 35.000 dólmenes, que son casi la mitad de los que hay diseminados por todo el mundo.

Así que por mucho que la creencia popular asocia estos megalitos al mundo celta, nada más lejos de la realidad, ni por situación ni por antigüedad.

Para empezar, deberíamos hacer esta pregunta ¿por qué rayos, gente que no tenían nada que ver entre ellos, ni siquiera se comunicaban (o eso nos han dicho) se ponen de golpe a tomarse el monstruoso trabajo de mover unas piedras enormes y ponerlas de determina manera, en todo el planeta al mismo tiempo?

Y ahora, deberíamos hacer esta otra ¿para qué diablos les servían?

A la primera pregunta nadie da ninguna respuesta. Excepto los que están empeñados en que todo lo que no se puede explicar es obra de extraterrestres. Hummm, vamos a dejar de lado esa opción.

A la segunda pregunta los arqueólogos se posicionan diciendo que son monumentos funerarios. ¡cachis en la mar! ¡qué trabajo para dar sepultura!

Ahí tiene que haber algo más, porque, para rizar el rizo, tienen varias modalidades, pero solo esas e idénticas en su configuración.

Vamos a empezar por la época en que se construyeron.

La historia oficial las data entre lo que se ha llamado periodo Neolítico y Edad de Bronce.

Es decir, el periodo Neolítico comienza, según las líneas temporales que se han empeñado en trazar en la historia humana, 6000 y el 4000 a.C y se extiende hasta el 3000 a.C en según qué culturas. El término hace referencia a que durante ese periodo la gente utilizaba herramientas de piedra. Vamos que no habían descubierto los metales, al menos como herramientas. 3000 años, nada más y nada menos, a los que llaman la Edad de Piedra y nos hacen creer que los humanos de la época eran medio monos, salvajes como ellos solos y sin ningún tipo de tecnología.

En fin, no es por contradecir, pero me cuesta trabajo creer que nosotros hayamos hecho cientos de avances en tan solo veinte años y aquella pobre gente siguieron igual durante 3.000. Bueno igual es que no tenían tantas ganas de cargarse el planeta como nosotros. Ahí lo dejo.

Pero, ojo al dato. En el 3.300 aC. Es decir, solo 300 años después, de repente emplean nada menos que el Bronce. Hay que precisar que el Bronce es una aleación de cobre y estaño. Es decir que, por lo menos debían de conocer, el cobre y el estaño y darse cuenta de repente que, si los funden y los mezclan, les sale un metal que cuando lo dejan enfriar queda bastante duro y pueden hacer un montón de cosas. ¡Fíjate y no se les había ocurrido antes!

Pero, y esto es lo más curioso de todo, después de pasar de la piedra al Bronce, se siguen partiendo el lomo con la construcción de los dichosos megalitos ¿por qué?

No pienses que te voy a dar la respuesta porque no la tengo, yo solo tengo preguntas y algunas hipótesis.

A lo que íbamos.

Hay tres clases de megalitos:

Los Menhires, (del gaélico Men = piedra hir = larga), que es como les llamamos nosotros, en otros lugares, lógicamente, tienen otros nombres. El Menhir es una sola piedra enorme erguida como si de un falo se tratara, es decir, de pie mirando al cielo (no sabemos para qué). Suelen medir, en la parte exterior entre 4 metros y medio y 10 metros. Teniendo en cuenta que debe haber la misma o más proporción de piedra enterrada en el suelo, o no se tendrían de pie. O sea, que un menhirito pequeño de unos 4 metros, está calculado que pesa unas seis toneladas. Vamos de ahí parriba, vete imaginando lo que debía costar mover el “juguetito”.

Los Dólmenes, (del gaélico: Tol = tabla, men = piedra), que suelen ser dos, tres o cuatro piedras, algunas veces más, dependiendo del tamaño, con una piedra enorme, más o menos plana encima, como formando una mesa, de ahí su nombre.

Los Crómlech (del galés y bretón. Crom = arco, círculo; lech = piedra) que básicamente son menhires formando un círculo en formación más o menos regular.

Algunas de estas construcciones, no todas, tienen grabados, cuyo significado no se ha descifrado nunca.

Y luego hay combinaciones en las que los tres conforman construcciones que debían tener alguna finalidad, pero no sabemos cuál. Algunas de estas formaciones están cubiertas y las llamamos túmulos. Algunos de los más misteriosos están en Irlanda en New Grange y tienen una antigüedad mayor que la de las famosas Pirámides de Egipto, aunque sobre eso también hay mucho que discutir.

En cuanto a para servían, como he dicho, los expertos dicen que eran monumentos funerarios. El problema es que no se han encontrado restos humanos ni ajuares funerarios en dichas construcciones y las pocas que se han encontrado datan de mucho, pero mucho tiempo después de se construyeran. Vamos, como qué, alguien pensó ¿pa qué sirve esto? Pa na. Pues vamos a enterrar aquí a este que se lo merece y así lo usamos pa algo.

En cuanto al tema que nos ocupa desde el principio del video, el Stonehenge español, pues siento decir que no es tan espectacular. Para empezar el Stonehenge de verdad es un crómlech o vete tú a saber qué, porque no paran de hacer reconstrucciones en 3D con el aspecto que habría tenido y las últimas tienen más bien aspecto de Templo.

El que ha quedado al descubierto en Valdepeñas, se ha llamado de toda la vida el Dolmen de Guadalperal. Fue descubierto, porque estaba enterrado, el arqueólogo alemán Hugo Obermaier en una de las temporadas que pasaba como invitado en la finca del Duque de Peñaranda en 1925 y tardaron dos años en sacarlo a la luz.

Es bastante grande, tiene entre 140 y 150 menhires en círculo entre los que están de pie y los que están caídos. Pero desde luego nada comparable con los Dólmenes de La Menga, Viera y El Romeral en Antequera (Málaga), el Crómlech (este si es un crómlech) de Oianleku en Guipúzcoa que es bastante más grande y con más menhires y, como botón de oro, el conjunto megalítico de más de 600 hectáreas y más de 1000 menhires, dólmenes y crómlech en La Janera en la provincia de Huelva.

En conclusión, cualquier cosa que sea patrimonio de nuestro pasado es importante. Yo soy la primera que me encadenaría a uno de esas piedras de Valdecañas si con ello consiguiera que lo salvaran, pero hay que darle al Cesar lo que es del Cesar y, desde luego no es el Stonehenge español.

Nuestra península está plagada de estos megalitos a los que nadie la suficiente importancia. La prueba, la mayoría de ellos han sido derrumbados, demolidos o trasladados de lugar por los agricultores a los que les molestaba. Si marcaban algún tipo de energía telúrica de la tierra, ya no podemos saber el punto exacto. Y a este pobre Dolmen de Guadalperal, le tocó sufrir el peor de todos los destinos, estar en el lugar más inapropiado en el momento más inapropiado, justo donde iban a hacer un embalse. Sería estupendo que se recuperase, pero tengo pocas esperanzas al respecto.

En cualquier caso, la noticia ha servido para que la gente se vuelva a interesar por estos monumentos de nuestro pasado que, seamos sinceros, nadie sabe quién, ni para qué los hizo, ni con qué tecnología contaban, porque de estar hechos con la gente de la edad de piedra que, supuestamente, trabajo tenían para cazar, recolectar y sobrevivir, no les veo yo perdiendo el tiempo en levantar toneladas y toneladas de piedra sino era muy, pero muy importante para ellos.

 

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