Proserpina y Vulcano, planetas por descubrir

Ya en 1897, FOMALHAUT, en un libro sobre la astrología, habla de Plutón, de Proserpina a la que llama Juno (pero eso no es más que un detalle) y de Vulcano.

¡Plutón no fue descubierto y descrito hasta 1931!

Lo que prueba que en la semilla se encuentran todos los componentes de la fruta; y la astronomía es la fruta mientras que la astrología, podríamos decir, es de la semilla. Si se plantea bien el problema, podemos, en astrología, dar los valores justamente ordenados. Pero no los hechos, porque los hechos vienen de la historia: ese es el problema del hombre.

En el plan que contiene la semilla, podemos descubrir lo que posiblemente será el plan de la fruta, quizás, dentro de diez mil años. Pero falta en la semilla falta lo concreto; los elementos son exactos, pero no son verdad todavía. Lo serán, sin embargo, en un momento dado… Y Proserpina será descubierta cuando la sociedad esté lista.

Actualmente, Proserpina ya puede apreciarse en el público porque el público es la gente, y no el ser humano individual, ni siquiera la sociedad. Y el día que se pase de lo público a lo social, habrá un paso en la realidad.

Vulcano es el complementario pero el inverso de Mercurio, Proserpina es la complementaria pero la inversa de Venus, y Plutón es el complementario pero lo inverso de Marte. Marte es la elevación en relieve, mientras que Plutón es la elevación en relieve inverso (hendidura), que es una forma secundaria.

Es por eso que la dialéctica Venus/Marte es una dialéctica horizontal, mientras que la dialéctica Marte/ Plutón es una dialéctica vertical. Siendo, desde luego, que la verdadera dialéctica es un cuadripolaridad Marte, Venus, Plutón, Proserpina, que recuerda a la cuadripolaridad Júpiter, Saturno, Neptuno, Urano.

Después de la constitución del primer septenario (Sol, Luna, Venus, Marte, Mercurio, Júpiter, Saturno), cada descubrimiento de un planeta es correlativo al paso de lo mundano a lo humano en la sociedad.

Cuando se descubrió Urano en 1781, este hecho prefiguraba la salida a escena de toda una corriente de una civilización que tomaría como base la energía (vapor, electricidad, petróleo) y de todos sus valores análogos. Neptuno, que había sido calculado por Le Verrier, fue descubierto en 1846 en correspondencia al fenómeno social (movimiento de masas de la clase obrera) pero en una sociedad que no la aceptó ni en su forma ni en su autoridad.

Así como los valores planetarios, incluido los de Neptuno, Urano, Plutón, Proserpina y Vulcano, ya están presentes en el mundo, actuando en lo público. Así podríamos encontrar en los temas astrales de gente nacida en la Edad Media el papel de Proserpina que, como presencia del mundo en la sociedad, lograba desempeñar su papel; pero no como fenómeno social.

Podemos descubrir un planeta sólo cuando su actualidad es justa y necesaria para la inserción de un pensamiento secundario en una corriente de la sociedad. No antes.

Así como Plutón es el proceso de compromiso del Todo en la reducción, los valores de Plutón son unos valores que todavía no están extendidos en toda la sociedad.

Proserpina representa la feminidad emancipada positivamente, que en lugar de ser la rosa se convierte en abanico. Pero este planeta puede tener un valor exacto sólo con la condición de que Plutón esté siendo vivido con un valor exacto o, por lo menos, bastante exacto y lo mismo vale para Neptuno y Urano. Todo un conjunto está en juego y el quinto paso será posible sólo si los cuatro primeros han sido vividos con relativamente exactitud y cuando hayan sido asumidos.

De esta forma, Proserpina tiene en los EE. UU. un cierto testimonio notable, pero los americanos en su sociedad se han desviado del problema que representa el compromiso del modo plutoniano; aunque fueron capaces de ver a Proserpina en la inversión y consiguieron descomprometerse antes del compromiso. Ya no es, entonces, un compromiso sino una huida. P

orque se puede vivir a Proserpina como una huida hacia fuera, y podemos vivir a Plutón como un autoritarismo hacia dentro. Vulcano, el último planeta que hay que descubrir, último personaje de Comedia y de comunicación del Arte, es el planeta de la confrontación con los hechos, que no puede pues ser integrado todavía en la vida social actual.

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